No nos encontramos porque estuviéramos buscando a alguien que nos salvará ni porque nos faltara algo que el otro tuviera que completar. Nos encontramos después de haber vivido nuestras propias historias, con nuestras heridas, aprendizajes y sueños, y sin darnos cuenta comenzamos a decirnos que sí: sí a conocernos, sí a quedarnos, sí a construir. Nuestros No nos habían enseñado a protegernos y a caminar solos, pero juntos descubrimos que amar también podía significar bajar la guardia, sanar y encontrar paz en alguien. Poco a poco, entre risas, complicidad, confianza y días difíciles, fuimos entendiendo que no llegamos para completarnos, sino para acompañarnos; para sostenernos cuando las piezas parecían no encajar y celebrar juntos cuando finalmente lo hacían. Nuestro amor nació de los Sí y fue forjado con los No; no es solamente una sensación, sino una elección y una certeza: la de habernos encontrado, elegido y convertido en hogar. Y hoy, después de todos los caminos que tuvimos que recorrer para llegar hasta aquí, dejamos de ser solamente dos historias para comenzar a escribir una sola: la nuestra.